Del ojo al encéfalo



En realidad no “vemos” con nuestros ojos sino con el encéfalo. Los mensajes del ojo deben seguir su camino al encéfalo para que ocurra la visión. Como se aprecia en la figura 3-7, las conexiones entre ojo y encéfalo son bastante intrincadas. Para empezar, los bastones y los conos se conectan con las células bipolares en muchos números y combinaciones diferentes. Además, las interneuronas enlazan las células receptoras entre sí y las células bipolares entre sí. Eventualmente, esas células bipolares se enganchan con las células ganglionares, a la salida del ojo. Los axones de las células ganglionares se unen para formar el nervio óptico, que lleva mensajes de cada ojo al encéfalo.

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