La naturaleza



 de la sensación ¿Cómo se convierten la luz o el sonido en un mensaje para el encéfalo? Toda la información que tenemos acerca del mundo proviene de nuestros sentidos. Cada sentido tiene sus propias características, pero existen ciertos principios básicos comunes a todos ellos. El proceso básico La secuencia de eventos que produce una sensación parece bastante simple. Primero, alguna forma de energía (ondas de luz, vibraciones sonoras, moléculas químicas transportadas en el aire o la sangre) estimulan una célula receptora en uno de los órganos sensoriales, como el ojo o el oído. Si el estímulo es suficientemente fuerte, el receptor envía una señal a lo largo de los nervios sensoriales al área apropiada de la corteza cerebral (vea el capítulo 2, figura 2-9). El encéfalo se aloja en el cráneo, aislado de los eventos externos, pero es bombardeado por las señales eléctricas transportadas por millones de fibras nerviosas. ¿Cómo distingue el encéfalo entre las imágenes y los sonidos, las sensaciones de tacto y equilibrio? Las células receptoras conectadas a trayectorias nerviosas se especializan en uno u otro sentido. En efecto, los mensajes sensoriales entran al encéfalo por canales diferentes: el canal auditivo, el canal del tacto, el canal del olfato, etcétera. Las señales transportadas por el nervio óptico no son “visuales”, ni son audibles las que vienen en el nervio auditivo. Pero producen confiablemente una experiencia que llamamos visión o audición cuando alcanzan las áreas apropiadas en el encéfalo.

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