Los estudios de la conducta humana


de gemelos han proporcionado evidencia de la heredabilidad de una serie de conductas que van de las habilidades verbales (Eley, Bishop et al., 1999), a la agresividad (Eley, Lichenstein y Stevenson, 1999), a peculiaridades como la fuerza del apretón de manos (Farber, 1981), a la depresión y la ansiedad (Eley y Stevenson, 1999; O’Connor, McGuire, Reiss, Hetherington y Plomin, 1998). Cuando un gemelo idéntico desarrolla esquizofrenia, la posibilidad de que el otro gemelo desarrolle el trastorno es de cerca del 50 por ciento. Para los gemelos fraternos, la posibilidad es de cerca del 15 por ciento (Gottesman, 1991). La tasa mucho mayor exhibida por los gemelos, en particular los gemelos idénticos, sugiere que la herencia desempeña un papel crucial en la esquizofrenia. Sin embargo, las semejanzas entre los gemelos, incluso los idénticos, no pueden atribuirse automáticamente a los genes; los gemelos casi siempre crecen juntos. Los padres y los demás pueden tratarlos de manera parecida, o tratar de enfatizar sus diferencias, por lo que crecen como individuos separados. En cualquier caso, los datos para la heredabilidad podrían estar sesgados. Para evitar este problema, los investigadores intentan localizar gemelos idénticos que hayan sido separados al nacer o en la niñez muy temprana y criados luego en diferentes hogares.




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