Plinio



Segundo fue miembro de la clase social de los caballeros romanos (eques), ya que su padre pertenecía al orden ecuestre, y su madre era hija del senador Cayo Cecilio de Novo Como.12 Su padre lo envió a Roma y fue educado por el poeta y general Publio Pomponio Segundo. Dos siglos después de la muerte de los Gracos, tuvo acceso algunos de sus manuscritos autógrafos en la biblioteca de su preceptor, de quien redactó más tarde una biografía. Plinio nombra en su Naturalis Historia (XIV, 4; XXXIII, 152) a los gramáticos y retóricos Remio Palemón y Aurelio Fusco, de los que fue alumno. En Roma, Plinio estudió botánica en el jardín de Antonio Cástor y conoció los antiguos árboles-lotos en los terrenos que habían pertenecido en su día a Craso. Bajo la influencia de Séneca, llegó a ser un estudiante de la filosofía y la retórica y ejerció la profesión de abogado.
Tras estudiar en Roma, a los veintitrés años inició su carrera militar en Germania, con una duración de doce años. Llegó a ser comandante de caballería antes de regresar a Roma, en el año 57, donde se dedicó al estudio de la literatura. A partir del año 69 desempeñó varios cargos oficiales al servicio del emperador Vespasiano. Fue autor de algunos tratados de caballería, una historia de Roma y varias crónicas históricas, hoy perdidas. Desarrolló su carrera militar en Germania, y como procurador romano en Galia e Hispania alrededor del año 73. En el año 47 participó, a las órdenes de Corbulón, en la campaña militar contra los germanos, donde tomó parte en la construcción de un canal entre el Rin y el Mosa. Como comandante de caballería (praefectus atae), redactó un ensayo (perdido) sobre las técnicas de combate a caballo (De iaculatione equestri).
En Galia y en Hispania, aprendió el significado de algunas palabras célticas. Observó los lugares relacionados con la invasión romana en Germania; las causas de las victorias de Druso y soñó que el vencedor le conminaba a transmitir sus hazañas a la posteridad, según cuenta su sobrino Plinio el Joven, en su obra Cartas, en la intitulada Gayo Plinio a Bebio Macro III.5.4. Añade que el sueño le incitó a su tío a relatar la historia de todas las guerras entre romanos y germanos en De las guerras de Germania, en veinte libros; obra también mencionada por Tácito en Anales, I.69, y por Suetonio en Calígula.
Como muchos de los hombres cultos de principios del Imperio romano, Plinio es adepto del estoicismo. Está ligado a su representante, Publio Clodio Thrasea Peto, y tiene también la influencia de Séneca.
Sus aporte

Fue también influenciado por el epicureísmo, el academicismo y la renaciente escuela pitagórica. Pero su visión de la naturaleza y de los dioses es esencialmente estoica. Según él, es la debilidad de la humanidad la que encierra la deidad bajo formas humanas mancilladas de faltas y de vicios (ii. 148). La divinidad es real; es el alma del mundo eterno, dispensando sus beneficios tanto sobre la tierra como sobre el sol y las estrellas (ii. 12 seq., 154 seq.). La existencia de la divina Providencia es incierta (ii. 19), pero la creencia en su existencia y en el castigo de los pecados es saludable (ii. 26); y la recompensa de la virtud consiste en la elevación a la divinidad de los que se asemejarían a un dios haciendo el bien por la humanidad (ii. 18, Deus est mortali juvare mortalem, et haec ad aeternam gloriam via). "Es malo indagar sobre el futuro y violentar la naturaleza recurriendo a las artes mágicas (ii. 114, xxx. 3); pero la importancia de los prodigios y los presagios no debe ser rechazada (ii.

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