Accidentes cerebrovasculares


·         La mayoría de los accidentes cerebrovasculares son isquémicos (generalmente debido a la obstrucción de una arteria), pero algunos son hemorrágicos (debido a la ruptura de una arteria).
·         Los accidentes isquémicos transitorios se asemejan a los accidentes cerebrovasculares isquémicos, excepto en que no existe daño cerebral permanente y los síntomas suelen desaparecer en una hora como máximo.
·         Los síntomas se producen repentinamente e incluyen debilidad muscular, parálisis, pérdida o alteración en la sensibilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, confusión, problemas relacionados con la visión, mareos, pérdida de equilibrio y coordinación y, en un tipo concreto, dolor de cabeza repentino e intenso.

·         El diagnóstico se basa principalmente en los síntomas, pero también se realizan pruebas de diagnóstico por imagen y análisis de sangre.
·         La recuperación de un accidente cerebrovascular depende de muchos factores, tales como la localización y la magnitud del daño, la edad de la persona y la presencia de otros trastornos.
·         El control de la hipertensión, la reducción de los niveles elevados de colesterol, el control de los niveles altos de glucosa en sangre y dejar de fumar son medidas para evitar los accidentes cerebrovasculares.
·         El tratamiento incluye medicamentos para hacer la sangre menos propensa a coagularse o para disolver los coágulos y, a veces, puede consistir en cirugía o una angioplastia.
Un accidente cerebrovascular recibe este nombre porque afecta al cerebro y a los vasos sanguíneos (vascular)
En los países occidentales, los accidentes cerebrovasculares son la cuarta causa de muerte más frecuente y la causa más común de lesión neurológica incapacitante en adultos. En Estados Unidos, la prevalencia anual de accidentes cerebrovasculares es de 795 000 casos, y alrededor de 130 000 personas mueren a causa de un accidente cerebrovascular cada año. Los accidentes cerebrovasculares son mucho más frecuentes entre las personas mayores que entre los adultos jóvenes, debido a que los trastornos que provocan un accidente cerebrovascular aumentan con la edad. Más de dos tercios de todos los accidentes cerebrovasculares se presentan en personas de más de 65 años. Algo más del 50% de todos los accidentes cerebrovasculares afectan a hombres, pero más del 60% de las muertes debidas a este trastorno corresponden a mujeres, posiblemente porque cuando se produce el accidente cerebrovascular el promedio de edad de las mujeres es mayor. Las personas de ascendencia africana tienen más probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular y morir a causa de este que las personas de otras ascendencias.

Tipos

Existen dos tipos de accidentes cerebrovasculares:

Alrededor del 80% de los accidentes cerebrovasculares son isquémicos, por lo general debido a la obstrucción de una arteria, a menudo a causa de la presencia de un coágulo de sangre. Las neuronas, privadas de irrigación, no reciben suficiente oxígeno y glucosa, que son transportados por la sangre. El daño resultante depende del tiempo que las neuronas se ven privadas de irrigación. Si la privación es solo durante un breve periodo de tiempo, las neuronas sufren daños, pero pueden recuperarse. Si las células del cerebro se ven privadas por más tiempo, se produce su muerte pudiendo perderse algunas funciones, a veces de forma permanente. El tiempo trascurrido hasta que se produce la muerte de las células cerebrales después de verse privadas de sangre varía. En algunas áreas del cerebro mueren después de sólo algunos minutos, pero en otras áreas no se produce la muerte hasta pasados 30 minutos o más. En algunos casos, cuando las neuronas mueren, un área diferente del cerebro puede aprender a llevar a cabo las funciones que previamente realizaba el área dañada.
Un accidente isquémico transitorio (AIT, ver Accidentes isquémicos transitorios), también llamado miniaccidente cerebrovascular, es frecuentemente una señal de alarma precoz de un accidente cerebrovascular isquémico inminente. Los accidentes isquémicos transitorios tienen su origen en una breve interrupción de la irrigación de una parte del cerebro. Dado que la irrigación se restablece de forma rápida, el tejido cerebral no muere, como sí ocurre en un accidente cerebrovascular, y la función cerebral se recupera con rapidez.
El 20% restante corresponde a accidentes cerebrovasculares hemorrágicos, cuyo origen es una hemorragia en el cerebro o en su proximidad. En este tipo de accidentes cerebrovasculares se rompe un vaso sanguíneo, lo que afecta a la irrigación normal y permite que la sangre se filtre hacia el tejido cerebral o hacia el tejido situado a su alrededor. La sangre que entra en contacto directo con el tejido cerebral irrita el tejido y, a lo largo de un periodo prolongado, puede conllevar la formación de tejido cicatricial en el cerebro, lo que posteriormente puede provocar convulsiones.

Factores de riesgo

Los principales factores de riesgo para ambos tipos de accidente cerebrovascular son los siguientes:
·         Ateroesclerosis (estrechamiento u obstrucción de las arterias por placas de depósito de material graso en sus paredes)
·         Niveles altos de colesterol
·         Hipertensión arterial
·         Diabetes
·         Tabaquismo
La ateroesclerosis es el principal factor de riesgo para un accidente cerebrovascular isquémico, mientras que la hipertensión arterial lo es del accidente cerebrovascular hemorrágico. Estos factores de riesgo se pueden controlar hasta cierto punto.




Factores de riesgo

Los principales factores de riesgo para ambos tipos de accidente cerebrovascular son los siguientes:
·         Ateroesclerosis (estrechamiento u obstrucción de las arterias por placas de depósito de material graso en sus paredes)
·         Niveles altos de colesterol
·         Hipertensión arterial
·         Diabetes
·         Tabaquismo
La ateroesclerosis es el principal factor de riesgo para un accidente cerebrovascular isquémico, mientras que la hipertensión arterial lo es del accidente cerebrovascular hemorrágico. Estos factores de riesgo se pueden controlar hasta cierto punto.
Otros factores de riesgo incluyen:
·         Tener familiares que han sufrido un accidente cerebrovascular
·         El consumo excesivo de alcohol
·         El consumo de cocaína o anfetaminas
·         Tener un ritmo cardíaco anómalo llamado fibrilación auricular
·         Padecer otro trastorno cardíaco, como un infarto o una endocarditis infecciosa (infección del revestimiento del corazón)
·         Tener inflamación de los vasos sanguíneos (vasculitis)
·         El sobrepeso, particularmente si el exceso de peso se localiza alrededor del abdomen
·         No realizar suficiente actividad física
·         Una dieta poco saludable (como por ejemplo una dita rica en grasas saturadas, grasas trans y calorías)
·         Sufrir un trastorno de la coagulación sanguínea
En el accidente cerebrovascular hemorrágico (derrame cerebral o ictus hemorrágico), los factores de riesgo incluyen también el uso de anticoagulantes (fármacos que inhiben la coagulación sanguínea), el consumo de cocaína o anfetaminas y la presencia de una dilatación (aneurisma) en las arterias o una conexión anómala entre las arterias y las venas situadas en el interior del cráneo (malformación arteriovenosa).
La incidencia de accidentes cerebrovasculares ha disminuido durante las últimas décadas a causa de la mayor concienciación social acerca de la importancia del control de la hipertensión arterial y los valores elevados de colesterol. El control de estos factores disminuye el riesgo de ateroesclerosis (un factor de riesgo para el accidente cerebrovascular). Otros factores de riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular no pueden controlarse. Incluyen tener una edad avanzada, ser varón, haber sufrido un accidente cerebrovascular, y tener familiares que hayan sufrido un accidente cerebrovascular.

Síntomas

Los síntomas de un accidente cerebrovascular o los de un accidente isquémico transitorio ocurren de repente. Dichos síntomas pueden variar en función de la localización exacta de la obstrucción o de la hemorragia cerebral (ver Disfunción cerebral según su localización y Cuando se dañan áreas cerebrales específicas). Cada zona del cerebro es irrigada por arterias específicas. Por ejemplo, si una arteria que irriga la zona del cerebro que controla los movimientos musculares de la pierna izquierda está obstruida, la pierna se debilita o se paraliza. Si se lesiona la zona del cerebro que percibe el tacto en el brazo derecho, se pierde la sensibilidad en dicha extremidad.



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